Por: MLVC

No es que ando a ciegas.
Ni pretendo tantear las superficies vagas del privilegio.
Pero hay mucho (tanto) que repela.
Aquí se fumigan oportunidades. Las hacen volar en direcciones predestinadas, dialogadas entre buches de baba y palabras masculladas por estática.
Son acuerdos, son whiskey, son apellidos, son dientes, son garras, son ira, y son fracasos. Son eso.
Últimamente, la vena que nos atraviesa pulsa incansablemente.
Cadente. Rítmica. Sonora.
La compone el chirrido de las sillas de aluminio,
El llanto esporádico, la sonrisa satisfactoria,
El crujir de las páginas de un libro
Las horas en silencio y
El abrazo empático de una conclusión.
En eso nos respaldamos. En eso se construye una justicia.

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