Por: Nicoleta

Estudiar la ley a ley muerta.
Estudiar la ley hasta penar a muerte.
Estudiarla en la digestión.
Estudiar la ley soñando, ojos cuasiabiertos.
Estudiar la ley por disciplina y café.
Abrir los códigos,
las represas del derecho.
Enchumbarnos el cerebro y los ojos,
y salvarnos, a estudio, de nuestros fracasos.
Asistir a los cursos de Constitucional, estudiando.
Festejar los fines del semestre, estudiando.
Atravesar Barcelona, estudiando.
Estudiar la ley como un niño, como un criminal…
si es verdad que los niños y los criminales
no dejan nunca de estudiar la ley.

Estudiar toda la ley, pero estudiarla bien.
Estudiarla con las narices, con las rodillas.
No dejar nunca de estudiar la ley que es la ley que es la ley.

Estudiarla por las bibliotecas, por las bocas.
Estudiar la ley por amor, por hastío, por alegría.
Estudiar la ley de pasión, de violencia, de costumbre.
Estudiarla e improvisarla poesía, verbórrea jurídica; traerla a la memoria.
¡Estudiar todo el insomnio y todo el día!

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