Por: NRB

Viniste buscando una servidumbre de paso.
Te ofrecí el uso y disfrute
con la condición de que no exigieras dominio ni título.
Aceptaste poseerme a ratos,
con la intención de usucapirme el corazón.
Impugnaste mi declaración por contradicción.
Mis ojos, tus testigos de cargo.
Invoco mi derecho a no autoincriminarme.
Objetas, mientras tus brazos me envuelven.
Sale a relucir nuestro contrato simulado.
Alego causa ilícita, consentimiento viciado,
error y engaño.

Tu mirada sobre mi se posa,
incrédulo ante mi arrebato.
Mi cuerpo se estremece.
Tus alegaciones son inválidas;
respondes, mientras sonríes.
La causa eres tú,
no hay espacio para error o engaño,
y aún espero tu consentimiento.
Me aferro a tu pecho.
Me besas con deseo reprimido.
No hubo inmunidad ni excusas.
El amor nos hizo prisioneros
y cedimos nuestros derechos.

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