COMENTARIO 

Por: Margaret M. Ochoa Espinosa*

Introducción

En tiempos recientes, la fiscalización de las intervenciones policiales con menores de edad pertenecientes a minorías raciales y provenientes de contextos socioeconómicos desventajados, ha vuelto a cobrar gran prominencia.1 Particularmente en Estados Unidos, el uso de la fuerza excesiva por parte de policías en intervenciones con menores de comunidades afroamericanas o comunidades consideradas minoritarias ha suscitado debates significativos. Basta recordar las protestas emblemáticas en Ferguson, Missouri, por la muerte del joven afroamericano, Michael Brown, a manos de un policía;2 o el reciente caso en Pittsburg, Pennsylvania de Antwon Rose, un joven de diecisiete años desarmado que, mientras huía después de que habían detenido el vehículo en el que se encontraba, fue asesinado por la policía.3 Sin duda, lo sucedido en Ferguson y otros estados ha puesto a la policía bajo una lupa constante y ha marcado un precedente respecto a lo que se espera de las intervenciones policiales, especialmente aquellas hacia los las personas menores de edad.4

Por su parte, en Puerto Rico las intervenciones policiales con menores son recurrentes. En enero de este año la Policía intervino con dos menores, uno de quince y otro de catorce años, por escalamiento en dos residencias.5 El pasado mes de marzo, las autoridades intervinieron con cuatro menores de edad por aparentemente viajar en un vehículo hurtado.6 Ese mismo día, la Policía intervino con un menor de quince años por viajar en un vehículo hurtado y por posesión de un arma de fuego y sustancias controladas.7 Ante la clara y patente frecuencia de este tipo de interacciones, su fiscalización es imperativa para para así salvaguardar los derechos de esta población y evitar casos lamentables como los reseñados en Estados Unidos. En este escrito se analizarán medidas que se pueden tomar para que las intervenciones policiales con menores sean adecuadas y a su vez, se evaluará el panorama en Puerto Rico al respecto. 

I. Los menores son diferentes a los adultos    

Intervenir con menores es diferente a intervenir con adultos. Científicamente se ha comprobado que el cerebro de un menor procesa, percibe y responde de forma diferente al de un adulto.8 En los menores “el lóbulo frontal [del cerebro], el cual gobierna la resolución de problemas o el juicio, no se desarrolla completamente hasta que el joven está en la mitad de sus veinte años, y en algunos casos incluso después [de esta edad]”.9 Esto significa que los cerebros de los menores son gobernados por la amígdala cerebral, la cual se encarga del fight or flight response.10 Esto último se refiere a que, como mecanismo de supervivencia ante situaciones de estrés, el ser humano reacciona de dos maneras: confrontando la situación de estrés o huyendo de ella para sentirse seguro.11 Precisamente en los casos de Ferguson y Pittsburg, reseñados al principio de este escrito, ambos jóvenes afroamericanos y desarmados huyeron de la policía y en este proceso fueron asesinados. Ciertamente, las confrontaciones entre policías y menores son impredecibles porque el menor puede reaccionar impulsivamente. Si a lo anterior se le suma el que los policías no estén entrenados para responder adecuadamente, el riesgo de que ocurran acontecimientos lamentables aumenta. 

Un estudio de la Universidad de Missouri encontró que los menores que son detenidos o arrestados por la policía están más propensos a delinquir en el futuro.12 Ello significa que es probable que las intervenciones policiales con menores resulten en un aumento de crímenes, por lo cual es crucial fijar la lupa sobre cómo estas se llevan a cabo. Un estudio de la organización nacional Strategies for Youth finalizado en el 2013, encontró que las academias policiales de treinta y siete estados le dedican menos de un por ciento de la totalidad de horas de entrenamiento al tema de la Justicia Juvenil.13 No es irrazonable llegar a concluir que ello implica que estos agentes del orden público no se encuentran apropiadamente adiestrados para intervenir con jóvenes. Para agravar aún más el panorama, debemos tener en cuenta que las interacciones entre agente y menor son ocurrencias del diario vivir de todo policía. Esto significa que aunque el contacto entre policías y menores se hace cada vez más recurrente, no se está respondiendo a esto con más entrenamiento para que los oficiales entiendan la naturaleza de los menores. Al contrario, si el menor no responde como lo haría un adulto, los oficiales catalogan esa acción u omisión como un desacato, lo arrestan y esto puede a su vez contribuir al aumento de la población de jóvenes encarcelados.

Es imperativo que los oficiales reciban entrenamiento adecuado en comunicación efectiva y estrategias de interacción con jóvenes.14 El estudio encontró que el entrenar a policías en técnicas sensibles al desarrollo neurológico disminuye en gran manera los arrestos de jóvenes y mejora estas interacciones.15 Es pertinente aclarar que, aunque estas estrategias sirven para cualquier tipo de intervención con menores, su importancia recae en que sean utilizadas con ofensas menores para que algo mínimo no se convierta en un caso como el de Ferguson. Varias ciudades del estado de Massachusetts adoptaron un entrenamiento de dos días que incluye los siguientes componentes: neurociencia, diferencia en el desarrollo, diferencias en la salud mental de los adolescentes, trauma, factores demográficos y culturales influenciando a los jóvenes, entre otros.16 Por ejemplo, en el aspecto de neurociencia se le explicó a los oficiales que cuando un policía adulto habla desde el lóbulo frontal del cerebro y un menor responde desde la amígdala cerebral, la conversación requiere que el oficial actúe con paciencia sabiendo que el joven requiere más tiempo para procesar la información o que necesita que le repitan las instrucciones varias veces de manera calmada y que le expliquen el porqué de las cosas.17 Del mismo modo, el componente de diferencias en el desarrollo ha permitido a los oficiales entender que cuando los menores están acompañados de sus amigos tienden a asumir actitudes desafiantes para mostrarse con más autoridad y respeto ante sus pares.18 Igualmente, a los oficiales se les mostró videos de adolescentes con síntomas de enfermedades mentales, se les explicó cómo el estatus socioeconómico o la exposición a la violencia en los hogares tienen un impacto en cómo el menor responde a la policía. Al entrenamiento asistieron adolescentes para que dieran su opinión sobre qué tipo de acercamientos policiales era posible que estos cumplieran o no.19 A su vez, los oficiales intercambiaron roles con los jóvenes para entender cómo los adolescentes los percibían.20

Sin duda alguna, si se partiera de la premisa de que los menores son diferentes a los adultos y las autoridades entendieran esto, las intervenciones policiales con menores de edad se tornarían distintas. Las autoridades tienen un impacto significativo en el prospecto de vida futura de un menor intervenido y es aquí donde la responsabilidad social de estos entes entra en juego. No debería ser concebible que el desarrollo y futuro de un menor pueda verse afectado por la falta de entrenamiento de un policía y los defectos del sistema correccional. Cabe aclarar que de ninguna manera se está justificando el que un menor cometa faltas o faltas graves como asesinar o robar, sino que independientemente de las faltas cometidas, se debe garantizar a todo menor en esta sociedad que la intervención que va a recibir es por parte de un policía informado y que tiene como prioridad la protección de los derechos civiles de ese ser humano. Precisamente esta debe ser la aspiración en Puerto Rico. 

II. Intervenciones policiales con menores en Puerto Rico 

La Policía de Puerto Rico se encuentra actualmente en un proceso de restructuración organizacional y de enfoque desde la implementación de la Reforma de la Policía. En septiembre de 2011, el Departamento de Justicia Federal develó un Informe sobre una amplia investigación que había estado realizando sobre la Policía de Puerto Rico (en adelante, “PPR”).21 Dicho informe encontró violaciones sistemáticas de derechos civiles por parte de la PPR, particularmente señaló que la Policía practicaba constantemente el uso de fuerza excesiva, el uso de fuerza irrazonable para impedir el ejercicio de derechos garantizados por la Primera Enmienda de la Constitución Federal, y llevaba a cabo registros e incautaciones irrazonables.22 Todo esto causó gran preocupación e indignación, precisamente porque se espera que sean las autoridades policiacas las encargadas de velar por que se salvaguarden los derechos de los ciudadanos y no al revés. Por tanto, en julio de 2013, el gobierno de Puerto Rico y el Departamento de Justicia de Estados Unidos firmaron el Acuerdo para la Reforma Sostenible de la Policía de Puerto Rico con una duración de diez (10) años y que requiere que la PPR transforme once áreas.23 Dos de esas áreas son el Uso de Fuerza y Adiestramiento debido a que se quiso remediar los hallazgos del Informe del 2011 sobre la utilización de fuerza que mina los derechos constitucionales y la deficiencia o inexistencia de adiestramiento policiaco.24

En el Informe del Departamento de Justicia Federal de 2011 solo en una ocasión se mencionó la intervención policial con menores para señalar que en abril de 2011 se observó a un agente rociando a dos menores con productos químicos irritantes sin justificación alguna, lo que constituía uso de fuerza excesiva.25 Sin embargo, el panorama no es el mismo al día de hoy, especialmente cuando nueve informes de la PPR demostraron que las personas más intervenidas por la Policía son jóvenes varones entre dieciocho (18) y veinticinco (25) años, según analizó la organización Kilómetro Cero en un estudio.26 Además, una de las cifras más relevantes resultó ser que entre el 2016 y el 2017 hubo uso de fuerza en la intervención con treinta y dos (32) menores entre las edades de trece (13) y diecisiete (17) años.27 Otro hallazgo significativo del estudio fue que entre el 2014 y el 2018 al menos treinta y ocho (38) personas fallecieron por el uso de fuerza excesiva por parte de la PPR, dentro de estos se encontraba un joven de diecinueve (19) años.28 Este contexto requiere una fiscalización consistente de las intervenciones policiales en Puerto Rico.

Ante este panorama y cumpliendo con el Acuerdo para la Reforma Sostenible del 2013, la Policía de Puerto Rico emitió la Orden General titulada Intervención de Menores en la Comisión de Faltas.29 Esta Orden establece que menores considerado quien no ha cumplido la edad de dieciocho (18) años. Por otro lado, dispone de diversos procedimientos a seguir al momento de una intervención para garantizar que se respeten los derechos civiles de esta población.30 Por una parte, es un gran avance el que exista este tipo de protocolo, sin embargo debido a su reciente aprobación, 25 de julio de 2018, queda por comprobar que en efecto esta guía se implemente en la práctica. Por otra parte, seguir considerando que un menor es quien no ha cumplido los dieciocho (18) años excluye a jóvenes de mayor edad que siguen teniendo un cerebro inmaduro como se explicó anteriormente. De hecho, varias partes del sistema de justicia estadounidense han acogido los hallazgos científicos señalados y han aumentado la edad para procesar a los jóvenes como adultos, por ejemplo.31

Como parte de la Reforma de la Policía el pasado 25 de marzo se sometió ante el Tribunal Federal el informe bianual de la Policía de Puerto Rico. En este reporte se señala bajo el área de Uso de Fuerza, la creación del protocolo para intervenir con menores reseñado anteriormente y se informa que para el periodo de octubre de 2018 a marzo de 2019 se entrenaron 1,759 miembros de la Policía de Puerto Rico respecto a este asunto.32 Este es un avance significativo, sin embargo no se brindan detalles respecto a los componentes de este entrenamiento ni cómo se llevó a cabo. Lo cierto es que, aunque se denotan avances a la hora de establecer los protocolos y entrenamientos para la intervención con menores, cabe preguntarse si estos más que enfatizar en el seguimiento de unas guías, se preocupan también porque los oficiales estén informados y entiendan que los menores en efecto son diferentes a los adultos. Es imperativo que los entrenamientos que se brinden expliquen el desarrollo neurológico de los menores, pongan en perspectiva las circunstancias socioeconómicas y culturales que influyen en las actitudes de los jóvenes o que de hecho se lleven a cabo prácticas con adolescentes para saber su percepción y cuáles son las mejores maneras de hacer los acercamientos como se reseñó anteriormente. Sin duda, es importante observar qué ha servido en otras jurisdicciones y determinar si es algo factible de implementar aquí.  

Conclusión 

Las intervenciones policiales con menores se han convertido en un foco de atención, precisamente porque las mismas no representan protocolos o entrenamientos informados puestos en práctica. Estas intervenciones deben representar primordialmente la responsabilidad social que tiene el Estado con las generaciones que van a seguir generando una vida en sociedad. Por tanto, esos protocolos y entrenamientos deben incorporar todo el conocimiento y las técnicas que permitan llevar a cabo una buena intervención y respetar los derechos civiles de la población de menores. Las autoridades deben estar abiertas a incorporar por ejemplo, la participación de profesionales de salud mental para que entrenen a los policías o el experimentar nuevos métodos y técnicas que no redunden en los mismos acercamientos que han demostrado no ser efectivos. En Puerto Rico, la Reforma de la Policía ha promovido que se generen nuevas guías y acorde a esto se ha ofrecido el entrenamiento a los oficiales. Sin embargo, resta evaluar cómo en efecto se van a estar implementando estas estrategias y de esta manera se podrá vislumbrar si de hecho la información y entrenamiento ofrecido ha acogido algunos de los acercamientos mencionados para intervenir con los menores de edad. Al final del día, la fiscalización de las intervenciones con los menores también debe ser una prioridad para esta sociedad pues no hace falta que los jóvenes comiencen a ser víctimas de fuerza excesiva por su raza o por el simple hecho de ser jóvenes.  


* La autora es Redactora Digital de In Rev y estudiante de segundo año en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.

  1. La atención pública hacia este tema varía. Por ejemplo, recordemos el asesinato de Matthew Johnson en California, durante la década de los 60, el cual desembocó en una revuelta de tres días. Will Mack, Hunter’s Point, San Francisco Uprising, BLACK PAST (19 de diciembre de 2017), https://www.blackpast.org/aaw/hunter-s-point-san-francisco-uprising-1966/.
  2. Julie Bosman & Emma G. Fitzsimmons, Grief and Protests Follow Shooting of a Teenager, N.Y. TIMES (10 de agosto de 2014), https://www.nytimes.com/2014/08/11/us/police-say-mike-brown-was-killed-after-struggle-for-gun.html.
  3. Amy Held, ‘Why Are They Shooting?’ E. Pittsburg Enraged Over Police Killing of Black Teen, NATIONAL PUBLIC RADIO (21 de junio de 2018), https://www.npr.org/2018/06/21/622174783/why-are-they-shooting-anger-grows-in-pittsburgh-over-police-killing-of-black-tee.
  4. Sandhya Somashekhar et al.Black and Unarmed, WASH. POST (8 de agosto de 2015), https://www.washingtonpost.com/sf/national/2015/08/08/black-and-unarmed/?utm_term=.8adde6420730.
  5. El Nuevo Día, Las autoridades intervienen con dos menores por escalamiento en Guánica, EL NUEVO DÍA (13 de enero de 2019), https://www.elnuevodia.com/noticias/seguridad/nota/lasautoridadesintervienencondosmenoresporescalamientoenguanica-2470627/.
  6. Metro Puerto Rico, Intervienen con cuatro menores de edad que guiaban carro robado, METRO PUERTO RICO (3 de marzo de 2019), https://www.metro.pr/pr/noticias/2019/03/03/policia-cuatro-menores-carro-robado.html.
  7. NotiCel, Intervienen con menor y joven que cargaban con marihuana y una pistola, NOTICEL (3 de marzo de 2019), https://www.noticel.com/la-calle/policiacas/intervienen-con-menor-y-joven-que-cargaban-con-marihuana-y-una-pistola/1048331191.
  8. Jeff Q. Bostic et al.Policing the Teen Brain, 53 J. AM. ACAD. OF CHILD ADOLES. PSYCHIATRY 127 (2014), https://jaacap.org/article/S0890-8567(13)00744-2/pdf.
  9. Sarah Childress, Why Some Officers Are Policing Kids Differently, PBS (10 de junio de 2016), https://www.pbs.org/wgbh/frontline/article/why-some-officers-are-policing-kids-differently/(traducción suplida).
  10. Id.
  11. Understanding the stress response, HARVARD HEALTH PUBLISHING (1 de mayo de 2018), https://www.health.harvard.edu/staying-healthy/understanding-the-stress-response.
  12. Childress, supra nota 9.
  13. Strategies for Youth, If Not Now, When? A Survey of Juvenile Justice Training in America’s Police Academies, STRATEGIES FOR YOUTH 14 (Febrero 2013), https://strategiesforyouth.org/sfysite/wp-content/uploads/2013/03/SFYReport_02-2013_rev.pdf.
  14. Bostic, supra nota 8, en la pág. 127.
  15. Id.
  16. Id.
  17. Id.
  18. Id.
  19. Id.
  20. Id.
  21. DEPARTAMENTO DE JUSTICIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DIVISIÓN DE DERECHOS CIVILES, INVESTIGACIÓN DE LA POLICÍA DE PUERTO RICO(5 de septiembre de 2011), https://www.justice.gov/sites/default/files/crt/legacy/2011/09/08/prpd_letter_espanol.pdf (en adelante, “INVESTIGACIÓN DE LA POLICÍA DE PUERTO RICO”).
  22. Id. en la pág. 5.
  23. Acuerdo para la Reforma Sostenible de la Policía de Puerto Rico en la pág. 2, Estados Unidos de América v. Estado Libre Asociado de Puerto Rico y Policía de Puerto Rico, (No.3:12-cv-02039) (2013), https://www.justice.gov/sites/default/files/crt/legacy/2014/07/14/prpd_agreement_span_7-7-14.pdf.
  24. Id.
  25. INVESTIGACIÓN DE LA POLICÍA DE PUERTO RICO, supra nota 21, en la pág. 41.
  26. LUIS EMMANUEL RODRÍGUEZ & MARI MARI NARVÁEZ, MÁS VALE MAÑA QUE FUERZA, UN ANÁLISIS CRÍTICO DE LOS DATOS DE USO DE FUERZA DE LA POLICÍA DE PUERTO RICO CONTRA LA CIUDADANÍA 5 (2018), https://static1.squarespace.com/static/Más+vale+fuerza+que+maña+2018.pdf.
  27. Id. (Véase anejo del Documento F).
  28. Id. en la pág. 3 (para el perfil del joven, véase el Apéndice II).
  29. Orden General Núm. 600-633, Intervención de Menores en la Comisión de Faltas, (25 de julio de 2018), https://docs.google.com/file/d/1SEQI-B6ZD-dUV4sLYtwrnkYvB4MAWB1P/view.
  30. Id. en la pág. 3.
  31. Childress, supra nota 9.
  32. BIANNUAL STATUS REPORT PUERTO RICO POLICE BUREAU 17 (1 de marzo de 2019), https://media.noticel.com/o2com-noti-media-us-east-1/document_dev/2019/03/26/1165-main_OP_1_CP__1553639104351_37863286_ver1.0.pdf (Moción en complimiento del Acuerdo para la Reforma Sostenible de la Policía de Puerto Rico, supra nota 23).
Share.