COMENTARIO*

Por: Emanuel Ramos Martinez**

Introducción

La cultura puertorriqueña es radiante. Desde su música, sea folclórica o contemporánea; su arte; festividades, ritos y costumbres hasta su gastronomía. Todos estos elementos forman parte de la identidad boricua. Es cierto que el término cultura es uno conflictivo, repleto de debates académicos con distintas perspectivas, pero todo puertorriqueño, al final del día, coincide con unos comportamientos que lo identifican y los hace únicos ante el mundo. Aun así, lo cultural también va más allá de lo subjetivo o de lo humano para trascender a lo físico y lo tangible. Estos elementos físicos permanecen con los puertorriqueños por generaciones y se convierten en algo nuestro: en patrimonio, cuyo único poseedor es el pueblo de Puerto Rico.

Una de las grandes luchas por los puertorriqueños, a lo largo de la historia, fue tener una propia universidad. Este deseo nunca se materializó bajo el dominio español, pero a principios del siglo XX nació una institución que poco después se conocería como la Universidad de Puerto Rico (en adelante, “Universidad”). 1 Desde su nacimiento en el 1903, esta institución se encuentra ubicada en el hoy extinto municipio de Río Piedras, lugar que ciertamente ha sido testigo de muchos hechos históricos en estos últimos 115 años. Tanto es así, que la Universidad puede ser apreciada desde una óptica distinta: una mirada cultural. Sin embargo, la Universidad ha sido víctima de la austeridad y de un continuo desplazamiento en las prioridades de la política pública puertorriqueña desde hace varios años. La reflexión en torno al alma mater de decenas de miles de puertorriqueños nunca debe ser subestimada. Es por ello que se propone pensar sobre la Universidad desde otro ángulo: desde lo cultural.

I. La Universidad y la Crisis

Luego de la imposición de la Junta de Supervisión y Administración Fiscal (en adelante, “Junta”), la Universidad ha sido la mayor víctima gubernamental. A pesar de la naturaleza jurídica de la Universidad denominada como una corporación pública, la realidad es que la mayoría de sus ingresos, históricamente, han provenido del fondo general del Gobierno de Puerto Rico.2 La Ley de Asignación de Fondos a la Universidad de Puerto Rico, impulsó una fórmula que establecía que el 9.60% del fondo general iría destinado al Sistema Universitario.3 Este trato especial responde a la necesidad de “ampliar la autonomía universitaria en su aspecto fiscal y aumentar sus recursos . . .”.4 Sin embargo, los poderes plenarios de la Junta, otorgados por la Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act (en adelante, “PROMESA”) han permitido desplazar esta legislación estatal y dejarla sin efecto.5 Es así como a través de los distintos planes fiscales, el presupuesto de la Universidad ha sufrido una transformación histórica en los últimos años. La tabla número 1 demuestra el presupuesto asignado a la Universidad de Puerto Rico en los años 2016-2020:

TABLA 1.  PRESUPUESTO ASIGNADO A LA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO EN LOS AÑOS 2016-2020 (REDONDEADO AL MILLAR)

2016(gastado)6 2017(gastado)7 2018(gastado)8 2019(asignado)9 2020(recomendado)10
869,696   872,432   668,321   645,909   559,874  

Según la Oficina de Gerencia y Presupuesto de Puerto Rico, se proyecta que para el año 2020, la Universidad recibirá un recorte de más de 309 millones de dólares en tan solo cuatro años. Esto estaría convirtiendo la Universidad en la única entidad gubernamental con semejante impacto en sus arcas. Es importante recalcar que la Junta ha recomendado distintas medidas presupuestarias, lo cual de primera instancia, recae en el Ejecutivo y en la Legislatura implementar dichas recomendaciones.11 Hemos visto anteriormente cómo nuestros legisladores se han opuesto a propuestas de la Junta, por ejemplo, cuando se recomendó la eliminación de la Ley 80.12 Cabe mencionar, la existencia de una batalla constante entre la Junta y el Gobierno de Puerto Rico sobre el tema de las pensiones.13 Sin embargo, con respecto a la Universidad, no ha habido un indicio de proponer otras alternativas distintas al recorte del presupuesto universitario. Si no es suficiente que la Universidad sea el principal centro docente de la isla y el principal centro de desarrollo económico,14 ¿qué tal si se impulsa su preservación al mirarla como un patrimonio cultural? Para ello, primero se debe responder, ¿es la Universidad verdaderamente un patrimonio cultural?

II. El concepto de patrimonio cultural

El concepto de patrimonio cultural ha cambiado de significado según pasa el tiempo, en parte debido a los distintos debates y transformaciones que sufren las ciencias y organismos que la estudian.15 Aun así, si fuésemos a definir este término, podemos utilizar lo que ha expresado la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en adelante, “UNESCO” por sus siglas en inglés) con referente al término patrimonio, la cual se concibe como “todas aquellas expresiones materiales e inmateriales que: [c]aracterizan la cultura de un territorio[,] muestran su identidad y han sido transmitidas por generaciones”.16 A su vez, existen dos tipos de patrimonio, el primero es el patrimonio natural del cual se puede derivar paisajes y monumentos naturales con gran valor ambiental y científico, y el segundo es el patrimonio cultural que incluye los monumentos, conjuntos y lugares “que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia”.17 Además, el patrimonio “puede ubicarse en distintos niveles de protección: en el mundial, cuando perteneces a la humanidad; en el nacional, cuando es de un país; en el local, cuando es de una localidad o comunidad; y en el nivel familiar, cuando es de una familia en particular”.18 Por lo tanto, el patrimonio cultural es lo que se hereda de los antepasados y, al mismo tiempo, surge el derecho a conservarlo para futuras generaciones.19 Actualmente, este término trasciende de lo tangible a lo intangible considerando también las “tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y practicas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional”.20

No obstante, en el contexto de Puerto Rico, no existe ningún tipo de registro de sus patrimonios culturales.21 Sin un registro, y con el panorama de PROMESA, se crea una incertidumbre respecto a las transacciones con este patrimonio para poder mitigar la histórica deuda de 73,000 millones de dólares que tiene Puerto Rico.22 Estas posibles especulaciones sobre transacciones con el patrimonio tienen un  precedente con la quiebra de la ciudad de Detroit.23 Esta cuidad pasó por una amenaza similar cuando se planteaba la posibilidad de vender el Instituto de Arte de Detroit con todo incluyendo sus 66,000 piezas de artes; dicha transacción no prosperó.24 En el año 2017, el Representante Dennis Márquez Lebrón, sometió un proyecto de ley para proteger a los patrimonios culturales de este tipo de transacciones, la Universidad estaba incluida.25 Sin embargo, el proyecto no progresó en la Asamblea Legislativa.

III. La Universidad de Puerto Rico como Patrimonio Cultural

Si bien es cierto que en Puerto Rico no existe una política pública definida con el tema del patrimonio cultural, nunca es tarde para comenzar. El puertorriqueño conoce su propio patrimonio porque se ha apropiado orgánicamente de él. Dentro de esta conversación se encuentra la Universidad de Puerto Rico, particularmente el recinto de Río Piedras. Algunas de las razones para considerar la Universidad como patrimonio cultural son: su  emblemática torre, construida hace más de 80 años, símbolo de toda una comunidad compuesta por decenas de miles de egresados de la institución y su teatro, otro atractivo que se encuentra en el mismo cuadrángulo, también octogenario. Incluso, se debe añadir las aportaciones arquitectónicas de Henry Klumb, quien en vida fuera un prominente arquitecto alemán responsable de decenas de edificaciones elaboradas durante varias décadas en Puerto Rico.26 Algunas de estas obras que aún persisten en el recinto de Río Piedras son la Biblioteca José M. Lázaro, el Centro de Estudiantes y la Facultad de Derecho.27 Además, el recinto riopedrense cuenta con varias esculturas, murales y pinturas en todo el campus que incluyen las obras emblemáticas como El Velorio de Francisco Oller que se encuentra en su museo. Estos ejemplos representan solamente lo tangible, no obstante, si se considera lo intangible se podría mencionar el himno de la universidad y los símbolos de identidad del recinto—el  gallito y la jerezana— como muchas otras costumbres universitarias adquiridas a través de los años.

“Si bien es cierto que en Puerto Rico no existe una política pública definida con el tema del patrimonio cultural, nunca es tarde para comenzar.”

Esta idea de tener a una universidad como patrimonio cultural no es nada novel. Un ejemplo de esto es la Universidad Autónoma de México (UNAM) la cual fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial para junio de 2007.28 Esta universidad mexicana logró obtener tal distinción porque su infraestructura fue elaborada, en su mayoría, durante el siglo XX.29 Cabe destacar que el término patrimonio de la humanidad, también conocido como patrimonio mundial es de mayor envergadura que patrimonio cultural, por consiguiente, para ser incluido en la Lista del Patrimonio Mundial, el bien cultural debe satisfacer una lista de requisitos como: “representar una obra maestra del genio creativo humano y ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado período . . .”.30

En Puerto Rico se debe comenzar este proceso de brindarle el valor cultural que la Universidad se merece. Esto se puede hacer mediante legislación que preserve al recinto de Río Piedras tomando en consideración los siguientes tres componentes que la UNESCO propone para fomentar la sustentabilidad de los patrimonios: (1) inscripción del patrimonio; (2) su protección, salvaguarda y gestión, y (3) su  transmisión y movilización de apoyo para conservar su valor.31

Conclusión

La Universidad de Puerto Rico es la institución medular para distintos tipos de desarrollo que aporten al país, por tal razón, la política pública de la misma se debe reformular. Su aportación no se limita al desarrollo económico e intelectual que elaboran las mentes de los profesores y estudiantes a través de las distintas disciplinas del saber, sino que también incluye su aportación al desarrollo cultural de Puerto Rico. De tal forma, la Universidad debe ser observada como un gestor del patrimonio cultural puertorriqueño para poder destacarla como lo que es: un patrimonio en sí mismo. En miras de lograr lo antes mencionado es necesario reformular la política pública de la Universidad para enfocarla en preservar y exponencial el valor arquitectónico, artístico y creativo, dicha política pública debe ser paralela con la política de impulsar la Universidad como nuestra institución del saber. Esto convertiría a la Universidad de Puerto Rico en  una herramienta para superar la crisis fiscal que atraviesa el país. Esta crisis fiscal ha provocado los recortes al presupuesto de la Universidad que impiden que la misma sea observada como una inversión de país. Aunque, se han implementado acuerdos entre la Universidad y la Oficina de Administración y Transformación de los Recursos Humanos del Gobierno de Puerto Rico para el adiestramiento de empleados públicos en miras de aminorar el impacto de los recortes, sin embargo, esto no ha sido suficiente.32 El Gobierno Central debe ser más proactivo en la integración de la Universidad en distintas agencias como método alterno para allegar más fondos, por ejemplo, se puede considerar la integración del Instituto de Cultura Puertorriqueña para el diseño de estrategias de preservación de todos los elementos culturales tangible del Recinto de Río Piedras. Este último, es solo una propuesta de cómo se puede capitalizar el valor de la Universidad para preservarla efectivamente, estos aspectos económicos son indispensable para la preservación del patrimonio cultural universitario.


* Foto proveniente de: http://www.uprrp.edu/universidad-de-puerto-rico-supera-cifra-de-admisiones-con-incremento-de-3000-estudiantes/

** El autor es estudiante de tercer año de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y Redactor Digital de In Rev.

  1. FERNANDO PICÓ, HISTORIAL GENERAL DE PUERTO RICO 279 (4ta ed. 2008).
  2. Ley de la Universidad de Puerto Rico, Ley Núm. 1 de 20 de enero de 1966, 18 LPRA § 601 (2002 & Supl. 2018).
  3. Ley de Asignación de Fondos a la Universidad de Puerto Rico, Ley Núm. 2 de 20 de enero de 1966, 18 LPRA § 621-1 (2002 & Supl. 2018).
  4. Exposición de motivos, Ley de Asignación de Fondos a la Universidad de Puerto Rico, Ley Núm. 2 de 20 enero de 1966, 1966 LPR 107.
  5. Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act, 48 U.S.C. §§ 2101-2241 (2012 & Supp.2018).
  6. OFICINA DE GERENCIA Y PRESUPUESTO, PRESUPUESTO CONSOLIDADO DEL FONDO GENERAL POR AGENCIA AÑOS FISCALES 2016 AL 2019, 5 (2019).  
  7. OFICINA DE GERENCIA Y PRESUPUESTO, PRESUPUESTO DEL FONDO GENERAL POR CONCEPTO DE GASTO Y ORIGEN DE RECURSO AÑOS FISCALES 2017 al 2019, 1 (2019).
  8. Id.
  9. Id.
  10. Id.
  11. Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act, 48 U.S.C. §§ 2141-2142 (2012 & Supp.2018).
  12. Senado derrota nueva propuesta del Ejecutivo para derogar Ley 80, MICROJURIS.COM (3 de julio de 2018), https://aldia.microjuris.com/2018/07/03/senado-derrota-nueva-propuesta-del-ejecutivo-para-derogar-ley-80/.Véase, Ley Sobre Despidos Injustificados, Ley Núm. 80 de 30 de mayo de 1976, 29 LPRA §§ 185 (2009).
  13. Miladys Soto, Junta de Control certifica su propio plan y mantiene recorte en las pensiones, METRO (9 de mayo de 2019), https://www.metro.pr/pr/noticias/2019/05/09/junta-de-control-certifica-su-propio-plan-y-mantiene-recorte-en-las-pensiones.html.
  14. José I. Alameda-Lozada & Alfredo González-Martínez, El impacto socioeconómico del sistema de la Universidad de Puerto Rico, 7 Occasional Papers, abril 2017, en la págs. 3-4, http://www.estudiostecnicos.com/pdf/occasionalpapers/2017/OP-No-7-2017.pdf.
  15. UNESCO, MÓDULO 6 PATRIMONIO CULTURAL 9 (2011), https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000228347.
  16. Id.
  17. Id. en la pág. 10.
  18. Id.
  19. UNESCO, INDICADORES UNESCO DE CULTURA PARA EL DESARROLLO 132 (2014), https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000229609.
  20. ¿Qué es el patrimonio cultural inmaterial?, Unesco https://ich.unesco.org/es/que-es-el-patrimonio-inmaterial-00003 (última visita 24 de septiembre de 2019).
  21. Héctor Feliciano, En riesgo el patrimonio puertorriqueño, EL NUEVO DÍA, 9 de febrero de 2019, https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/enriesgoelpatrimoniopuertorriqueno-2475755/.
  22. Id.
  23. Véase Monica Davey & Mary WilliamsWalsh, Billions in Debt, Detroit Tumbles Into Insolvency, N.Y. TIMES, 18 de julio de 2013,https://www.nytimes.com/2013/07/19/us/detroit-files-for-bankruptcy.html (donde se discute la quiebra de la ciudad de Detroit).
  24. Mike Boehm, Detroit’s creditors want entire art museum collection to be fair game, LOS ANGELES TIMES, 30 de mayo de 2014, https://www.latimes.com/entertainment/arts/culture/la-et-cm-detroit-institute-of-arts-city-bankruptcy-20140530-story.html.
  25. P. de la C. 1182 del 11 de agosto de 2017, 2da Ses. Ord., 18va Asam. Leg., en la pág. 2.
  26. Enrique Vivoni Farange, Hacia una modernidad tropical: la obra de Henry Klumb, 1928-1984, 16-22 (2012), http://www.arquitecturatropical.org/EDITORIAL/documents/HENRY%20KLUMB%20Y%20TORO%20Y%20FERRER.pdf (última visita 8 de octubre de 2019).
  27. Id.
  28. JUAN BENITO ARTIGAS, LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE MÉXICO Y SU INCLUSIÓN EN LA LISTA DEL PATRIMONIO MUNDIAL DE LA UNESCO 110 (2009), http://www.scielo.org.co/pdf/apun/v22n2/v22n2a02.pdf.
  29. Id. en las págs. 104-109.
  30. PILAR GARCÍA CUETOS, EL PATRIMONIO CULTURAL: CONCEPTOS BÁSICOS 43 (2012), https://cpalsocial.org/documentos/526.pdf. Véase la lista de criterios específicos para que un bien cultural sea incluido en la Lista del Patrimonio Mundial:

    1. representar una obra maestra del genio creativo humano,
    2. ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado período o en un área cultural específica, en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales, la planificación urbana o el diseño paisajístico, o
    3. ser y aportar un testimonio único o por lo menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización desaparecida o que sigue viva, o
    4. ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una etapa significativa o etapas significativas de la historia de la humanidad, o
    5. constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional, representativo de una cultura o de culturas ahora vulnerables por el impacto de un cambio irreversible, o
    6. estar directa y perceptiblemente asociado con acontecimientos o tradiciones vivas, ideas o creencias de importancia, o con obras artísticas o literarias de significado universal excepcional.

    Son también importantes:

    el criterio de autenticidad en lo que a diseño, materiales, mano de obra o marco se refiere como factor adicional, será también tenido en cuenta que el estado de preservación del bien debe ser relevantemente evaluado, es decir, comparándolo con el estado de otros bienes semejantes del mismo período.

    Id.

  31. UNESCO, supra nota 19, en la pág. 133.
  32. Perla Rodríguez, Lista la UPR para capacitar a empleados, EL VOCERO, 17 de marzo de 2018, https://www.elvocero.com/educacion/lista-la-upr-para-capacitar-a-empleados-p-blicos/article_8780dd98-297d-11e8-a17a-4b136443a7b3.html.
Share.