Este artículo forma parte de la edición especial sobre el acceso a la justicia en tiempos de desastres en colaboración con la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia (FFAJ).*

ENSAYOS

Por:  Linette Rivera Maldonado** & Janice Soliván-Roig***

A Tere Vázquez, en memoria y
agradecimiento por sacrificar
hasta la vida misma para beneficio
de un pueblo

La necesidad de subsanar el abandono y la falta de acceso a recursos que minimicen las desigualdades en los sectores de mayor vulnerabilidad del pueblo de Comerío, fueron la chispa que provocaron la creación del proyecto comunitario Casa Juana Colón Apoyo y Orientación a la Mujer, Inc. El cómo hacerlo y a qué población atender fueron determinados mirando la necesidad de un pueblo que antes —y aún— sigue siendo uno de los primeros municipios de Puerto Rico con mayor pobreza, y cuyo perfil tiene rostro femenino. Pensando en lo anterior, es que nuestro trabajo se concentra en las mujeres comerieñas. Sin embargo, es necesario destacar que, ante la falta de servicios en la zona central de la isla, en los últimos años hemos brindado servicios a mujeres de pueblos aledaños.

Nos diferenciamos del resto de las organizaciones dedicadas al trabajo vinculado a las mujeres por ser una institución que cuenta con el apoyo económico del pueblo a base de servicio voluntario, con un banco de líderes comunitarias y con diversas alianzas y apoyo de instituciones dentro y fuera de Comerío que mantienen postulados afines con nuestros principios. Muchas de esas alianzas existen desde hace años, otras se establecieron recientemente luego del huracán María,  como por ejemplo la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia.

Dentro de nuestros principios se encuentran una visión transversal que contempla la perspectiva de género, la justicia restaurativa, la sanación a través del arte y proyectos de empoderamiento económico. Esto con el fin de transformar, desde la participación asertiva de las mujeres, al pueblo de Comerío en un vivo ejemplo de interacción social proactiva como instrumento para el fortalecimiento de una mejor calidad de vida. Por otro lado, ofrecemos a las mujeres comerieñas la oportunidad de descubrir y desarrollar su potencial, sanar e integrar las experiencias que han formado la trama de su historia como base de acción para iniciar su transformación personal, familiar y la de su entorno social.

Cuando el huracán María impactó la Isla, desnudó la cruda realidad en la que vivían miles de puertorriqueñas y puertorriqueños. Nuestra organización, hacía años que venía denunciando la falta de recursos económicos, acceso a servicios de salud, acceso a justicia social y violaciones crasas de derechos humanos especialmente, dentro del Departamento de Educación. Tuvimos que atender casos de violaciones a los derechos civiles y humanos de estudiantes del Programa de Educación Especial y de la corriente regular dentro de ese Departamento. La experiencia dejó establecido que esta situación impactaba principalmente a mujeres quienes históricamente han asumido la educación de sus hijas e hijos. Esto último, en el marco de una sociedad machista y patriarcal. Esta situación, luego del huracán María, se acrecentó. Fue doloroso e impactante reconocer que, para las mujeres y las niñas y niños la situación se había agudizado.

El impacto del Huracán María en Comerío fue devastador. El tener una población de aproximadamente 20,000 habitantes, de los que un 60% se encuentran bajo nivel de pobreza,1 vivir la mayor crecida del Río La Plata que entró al único supermercado existente en Comerío y al mismo tiempo perder por inundaciones las dos instituciones bancarias existentes, el cuartel de la policía, el 100% de energía eléctrica, 95 % de agua potable y un 100 % de pérdida del funcionamiento de la Planta de Tratamiento de Aguas Usadas y la pérdida total y parcial de aproximadamente 4,342 viviendas,2 estableció un reto enorme para aquellas y aquellos que tenemos una responsabilidad social.

A la semana del embate, abrimos las puertas de nuestra institución. Esto a pesar de las dificultades de acceso que se presentaron en el campo, pues las carreteras desaparecieron casi en su totalidad cubiertas de tierras y árboles. Para aquel entonces gozábamos de una alianza con el Proyecto Matria, a través del Proyecto Educativo Amare Fue su directora, la Lcda. Amárilis Pagán Jiménez y su staff de empleados, los primeros en brindarnos un apoyo sustancial para iniciar el trabajo con las comunidades. Detrás del Proyecto Matria llegaron otras entidades que valoramos, como Coordinadora Paz Para la Mujer, Colectiva Feminista en Construcción, Oxfam America, Sunset Park Relief Coalition, Brooklin, NY, Sat Nam Foundation, USA, Conferencia Religiosos de Puerto Rico, Asociación Residentes de Santa Rita, Río Piedras, Bori Puerto Rico Hurricane Relief, Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana, Fundación Hospital del Niño Centro Médico, entre otros entes solidarios.

Activamos el cuerpo de voluntarias y voluntarios para iniciar acciones de apoyo en el levantamiento de nuestra gente y nuestras comunidades. Como parte del movimiento de restauración, nos convertimos en una organización de apoyo, fungiendo en nuestras facilidades como centro de acopio de las aportaciones realizadas por diversas instituciones, organizaciones sin fines de lucro, grupos comunitarios e individuos en su carácter personal, dentro y fuera de Puerto Rico, como antes mencionamos. Fueron muchos los colaboradores que voluntariamente seleccionaron nuestra Casa para llevar a cabo en Comerío este esfuerzo conjunto de recuperación. Ante este reto, realizamos acciones necesarias para ayudar a nuestro pueblo en el arduo proceso de levantarse de esta nueva experiencia vivencial a nivel individual y colectivo.

Es importante destacar que para enfrentarnos a este evento no hubo preparación previa pues no éramos una instancia asistencialista. Por lo que fue necesario, primeramente, acudir a las líderes voluntarias de los diversos barrios de Comerío, que siempre han participado de actividades y han canalizado servicios desde nuestra organización. Dentro de las estrategias trazadas, se le pidió al liderato comunitario la realización de un censo. El mismo pretendía levantar los datos necesarios que nos daría una idea clara de la necesidad de cada comunidad permitiéndonos priorizar en quiénes atender con mayor urgencia. Cada familia, por comunidad, fue identificada con: nombre de la persona encargada, cantidad de personas en la vivienda, necesidad más apremiante y condición de salud. Al  hacer un análisis del censo, determinamos que el perfil a impactar sería: madres jefas de familia, mujeres y hombres encamados y personas con condiciones terminales. La cantidad de personas que vivían en condiciones de salud complicadas y condiciones infrahumanas nos dejaron saber que el proceso de recuperación sería a largo plazo. Ahora bien, una vez realizado el censo se inició la distribución de artículos de primera necesidad y alimentos.

Cabe destacar, que ante la incomunicación que experimentamos, la coordinación de los servicios se dificultaba, por lo que una segunda estrategia   para subsanar dichas barreras fue acudir al método antiguo de citas y reuniones, estableciendo hora de encuentro por medio de la comunicación directa. En Comerío carecimos de mecanismos de comunicación efectiva por mucho tiempo, situación que no impidió que se desarrollara el plan de trabajo propuesto. Para comunicarnos vía teléfono o internet dependíamos de movilizarnos a otros espacios como Bayamón, Caguas o quizás subir a la montaña más alta del pueblo de Cidra para adquirir recepción y así informar de nuestra situación y recibir respuesta a nuestros reclamos. Diariamente, desde nuestra sede se preparaba y organizaba la distribución de artículos que llegaban para satisfacer la necesidad de la población comerieña.  Nuestros vehículos personales se convertían en los instrumentos para la distribución de las ayudas  que cada día llegaban.

Al pasar las primeras semanas nos percatamos que en todos los espacios de Comerío las personas expresaban la ausencia del Estado, la necesidad de apoyo psicológico y la falta de apoyo legal ante las exigencias e inacción de Federal Emergency Management Agency (FEMA, por sus siglas en inglés), por lo que nos vimos en la necesidad de buscar recursos para apoyar a la ciudadanía.

En cuanto a la inacción del Estado, es sabido que durante el periodo de emergencia y luego del huracán, tanto municipios como el gobierno central de Puerto Rico, quedaron incomunicados e inhabilitados para ofrecer el apoyo que necesitaba todo un pueblo. Las razones y factores que impulsaron la falta de acción por parte del Estado para responder adecuadamente ante el desastre experimentado fueron diferentes. Sin embargo, como mencionamos, fue la comunidad la que tomó un papel protagónico en el proceso de recuperación. El trabajo en equipo, conformado por aquellos que decidieron tomar acción solidaria y  positiva, fue pieza clave para lograr la estabilización del país y de los pueblos, en nuestro caso Comerío. En la Casa Juana Colón servimos de enlace directo entre las personas de la comunidad y las ayudas recibidas. Dichas instituciones tenían como requisito primordial que se canalizara todo sin la intervención de ningún ente gubernamental. Hoy sabemos que dicha petición fue una constante en la mayor parte de la Isla.

Por otro lado, la pobre acción de FEMA provocó que la población sufriera por tiempo prolongado una inestabilidad sin precedentes. Muchas de las solicitudes que con tanta dificultad hiciera un sector de la población no fueron atendidas con premura. Habían pasado cuatro meses y la agencia no atendía las reclamaciones de los damnificados. Esto provocó una vulnerabilidad sin precedentes al extremo de que muchas personas colapsaran emocionalmente, revivir inestabilidad emocional por experiencias pasadas, rompimientos familiares y pérdidas de vida de aquellos y aquellas que vivían con condiciones de salud crítica. Eran muchas las personas encamadas, principalmente mujeres. Los encamados y encamadas que atendimos en el barrio El Cielito perdieron la vida entre el primer y segundo mes, luego del paso del Huracán María. Lo mismo ocurrió en otros barrios de Comerío. Todo esto debido a un burocratismo paradigmático que detenía el avance urgente de una ayuda que implicaba vivir o morir para muchos seres humanos.

Una vez FEMA inició las inspecciones de daños a la propiedad, personas y participantes de nuestra organización denunciaron malas prácticas de los inspectores de dicha agencia. El señalamiento constante de la comunidad nos llevó a asumir posturas, denunciar y exigir que se atendieran los reclamos de los damnificados de una manera responsable para que imperara la sensibilidad y el respeto del ser humano. El hecho de que los inspectores contratados por FEMA evaluaran las reclamaciones de manera superficial, provocó que se otorgara un importe económico irreal—en comparación con los daños a la propiedad— y en otras circunstancias, la denegación de casos. Por otro lado, debido a que muchas viviendas en Comerío se encontraban enclavadas en tierras rescatadas durante muchas décadas; se carecía de la documentación exigida por la agencia federal para atender las reclamaciones.

Este nuevo reto implicó hacer acercamientos a personas e instituciones que manejaran aspectos legales para que las personas afectadas pudieran obtener acceso a servicios legales y herramientas para reclamar las pérdidas de sus hogares y pertenencias. Fue por esto que el 19 de diciembre de 2017 se organizó una actividad de asistencia legal gratuita: trámites de FEMA, donde el Colegio de Notarios de Puerto Rico, auspiciado por la FFAJ y Oxfam America, logró impactar a ochenta y nueve familias comerieñas. Esto se volvió a realizar en marzo de 2018, pues persistía incertidumbre en muchos hogares ante la inacción de FEMA. En esta ocasión, el Proyecto Matria, a través de Casa Solidaria y auspiciado nuevamente por la FFAJ, apoyó a la comunidad con el acceso legal y las reclamaciones. Otro aspecto que ayudó a satisfacer una de las tantas necesidades de las comunidades comerieñas, particularmente en el apoyo emocional, fue la creación de un fundraising, organizado por la familia Crowe-Bonet desde la diáspora.3 Donativo recibido por la hija y familia de la Sra. María Teresa Vázquez quien fuera fundadora de Casa Juana Colón. Unidos por Comerío: Hurricane María Fundraiser, obtuvo un recaudo generoso que permitió la contratación de una psicóloga durante un año, con el fin de atender desde nuestra organización a personas afectadas por el impacto del evento atmosférico.

Han pasado tres años del catastrófico huracán María y aún se enfrentan retos que mantienen a muchas comunidades en vulnerabilidad. La limitación de acceso a servicios legales, psicológicos y la falta de vivienda, empleo y servicios efectivos de salud son una gran barrera para Comerío y el resto del país. Hoy más que nunca valoramos y entendemos que el trabajo y las transformaciones que se dan a través de diversos espacios del país son gracias a varias organizaciones no gubernamentales y de base comunitaria. Estas minimizan las diversas problemáticas que un ciudadano desventajado enfrenta, especialmente las mujeres.

Las organizaciones sin fines de lucro de base comunitaria se distinguen porque su base de servicio es el amor y la solidaridad. Por medio de labores voluntarias se profesa el amor al prójimo, al necesitado, al hermano y al amigo, ese amor que se materializa en la prestación de servicios libres de costo, no remunerados y en el empleo de esfuerzo diario para derrotar las barreras que se imponen a muchas personas, en especial a las mujeres. Casa Juana Colón cuenta con el apoyo de voluntarios y voluntarias que, por diecisiete años, han estado oxigenando la organización y que, luego del huracán María, salieron a la calle a distribuir las ayudas que se podían ofrecer dentro de las limitaciones del momento. De no haber sido por la acción directa de las comunidades por medio de las organizaciones no gubernamentales, la recuperación parcial del país no hubiera sido posible. Esto denota la importancia que tiene cada una de estas organizaciones para el desarrollo de la comunidad en general y para el futuro de otro país posible.

Ahora bien, para lograr esto, se requiere tener establecidos —como dijéramos al principio— unos pilares transversales que nos guíen en el quehacer con las comunidades. Por ejemplo, el acceso a la justicia es considerado un derecho fundamental para los seres humanos, que proviene directamente de la inviolabilidad a la dignidad humana reconocida en nuestra Constitución y por la Organización de las Naciones Unidas. 4 Los seres humanos merecemos ser tratados con equidad e igualdad frente al Estado y ante los servicios que este debería estar ofreciendo.

En nuestro país carecemos de servicios legales accesibles para personas de     escasos recursos; el caso de las llamadas tierras rescatadas, es un ejemplo claro de esta problemática, la cual representa una barrera. En esta, los altos costos de documentación requerida por el Estado para las construcciones de viviendas, las viejas tradiciones de regalar pedazos de terreno a familiares para construir, las autorizaciones verbales para vivir en determinadas residencias y el rescate de la tierra abandonada por el Estado, son algunos de los factores que influyeron en la búsqueda de ayuda para los damnificados. Estos sectores, muchos de ellos marginados y carentes de recursos económicos, enfrentaron dificultades notables al momento de recibir ayudas para reponer sus hogares, los cuales habían adquirido anteriormente con mucho esfuerzo. De igual forma, barreras como el analfabetismo, la carencia de títulos de propiedad y la dificultad para moverse hasta el área metropolitana, disminuyeron el acceso de los comerieños a servicios legales. Nuestra organización, como mencionamos anteriormente, pudo subsanar la falta de acceso a servicios legales a través de las alianzas y colaboraciones que hemos sostenidos con grupos afines a nuestra misión y visión.

Pilares como la creatividad, la educación y el respeto a la diversidad han sido piezas fundamentales para el cometido de Casa Juana. Vivimos en una sociedad violenta, marginada que juzga, discrimina, donde el Estado muchas veces es aquel ente que perpetúa la pobreza, desigualdad y la falta de acceso a la justicia. Por lo tanto, es necesario identificar acciones, estrategias, soluciones innovadoras con las que podamos transformar los conflictos diarios que viven las mujeres. La educación es fundamental en una sociedad donde se normaliza la violencia y donde el patriarcado impulsa cada día el odio entre las familias. De igual forma,  es necesaria para erradicar la inequidad de género y la falta de reconocimiento y respeto a las desigualdades. Es en esto en lo que nuestra organización hace la diferencia, a través de la búsqueda de soluciones creativas para educar a la comunidad y promover el respeto a la diversidad, además del respeto a los derechos humanos y civiles. Un buen ejemplo de esto es el Proyecto Tere, el cual es subvencionado con una beca de FFAJ. Este provee orientación y representación legal desde una perspectiva de género y con base en principios de justicia restaurativa, además de talleres comunitarios, talleres en escuelas para impactar a padres y a estudiantes y talleres de formación legal.

Por otra parte, considerando que tenemos el marco conceptual de la perspectiva de género en todo lo que realizamos, es menester establecer que la educación desde esta perspectiva persigue el reconocimiento de las diferencias que existen entre un hombre y una mujer, que  se reducen a las características biológicas de ambos sexos. El resto de las responsabilidades y cualidades son atribuciones sociales que se han implementado a lo largo de la historia y que se han presentado como un paradigma en las sociedades de generación en generación. Desde Casa Juana Colón, se promueve el despertar de la conciencia; cuando se educa y se tiene la oportunidad de compartir en espacios de diálogo, se puede transmitir ese conocimiento y comenzar el proceso de deconstrucción y reconstrucción social. A través de esto, se busca que las comunidades impactadas reconozcan las construcciones patriarcales y la normalización de las prácticas machistas, con el fin de encaminar a las transformaciones de los diversos espacios sociales y así, asumir una vida de equidad. Cuando los participantes y representantes de diversas comunidades de Comerío internalizan que pueden vivir de una manera distinta y que pueden cambiar la trama de su vida, asumen un empoderamiento que los hace capaces de solidarizarse con otras personas de su entorno social. Esto puede observarse en la acción solidaria de muchas mujeres que salieron a la calle a brindarle la mano a otras mujeres y hombres necesitados; se respondió con igual ímpetu y esfuerzo. Nuestra organización sirve como evidencia de que desde el aspecto educativo y la perspectiva de género, se promueve la sana convivencia la erradicación de violencia y la liberación de constructos sociales que perpetúan la discriminación, ayudando al reconocimiento de la diversidad y diferencias del ser humano. Asimismo, libera de cargas ancestrales a mujeres valiosas que, con apoyo logran reconocer su valor y las herramientas que tienen para sobrellevar diversas situaciones y crear un sentido de autosuficiencia.

Nuestra Casa, la casa del pueblo, está atada a fomentar una conciencia liberadora desde el mismo día de su fundación, hace diecisiete años. Día tras día, cientos de personas realizan aportaciones significativas a un proyecto social acogido por nuestra comunidad, demostrando un crecimiento vertiginoso en pocos años. Casa Juana Colón se ha posicionado como un referente obligado en nuestro espacio geográfico y social de Comerío, siendo promotor de otra manera de ver el mundo, del otro mundo posible que soñamos; de luchar por deconstruir una cultura patriarcal y, con ello, alentar la paz social y el bienestar colectivo. Casa Juana, heredera de la agenda de nuestra Juana de Arco, sigue haciendo lo que el Estado abandonó en cuanto a su responsabilidad en el contrato social. No obstante, esta organización siempre le ha exigido al Estado que cumpla con lo que le toca: que no abandone a su suerte a componentes importantes de nuestra sociedad, especialmente a las mujeres vulnerables. Casa Juana es el espacio de resistencia al abuso, a la pobreza inherente, al propio sistema económico en el que vivimos; es la voz contestataria a un ordenamiento político y socioeconómico que no permite que avancemos como sociedad.

¡Allí en el Barrio El Cielito, en el espacio transformador soñado por una de las fundadoras, María Teresa Vázquez Marrero (Tere), con decenas de mujeres ávidas de aprender y empoderarse de sus vidas, seguiremos caminando, hacia la construcción de un mundo de equidad y libertad!


* La FFAJ es una entidad sin fines de lucro creada al amparo de la Ley 165-2013, según enmendada, cuyo propósito es proveer recursos económicos a entidades sin fines de lucro para ofrecer servicios legales de naturaleza civil a personas y comunidades que viven bajo los niveles de pobreza en Puerto Rico. Luego de los huracanes Irma y María (2017), la FFAJ otorgó subvenciones a diversas entidades para ofrecer servicios legales de emergencia. La organización autora de este artículo ha sido una de las entidades subvencionadas por la FFAJ. 

** Cursó sus estudios de superior en la Escuela Juana Colón en Comerío. Cuenta con un bachillerato en Artes con concentración en psicología general de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y con una maestría en Artes, concentración en Justicia Criminal de la Universidad Interamericana, recinto Metro. Cursó sus estudios en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Ponce, graduándose con honores en el año 2015. Como defensora de las causas sociales y amante del servicio a otros, comenzó como voluntaria en la Casa Juana Colón ofreciendo apoyo general y eventualmente apoyo legal a las participantes. Desde el 2018 hasta el 2020, se desempeñó como abogada en el Proyecto TERE de la Casa Juana Colón en Comerío, como recipiente de la Beca Charles Hey Maestre que otorga la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia. Actualmente, continúa ofreciendo los servicios del Proyecto de manera voluntaria a mujeres de escasos recursos de Comerío y pueblos limítrofes. Como defensora de las causas sociales y amante del servicio a otros, comenzó como voluntaria en la Casa Juana Colón ofreciendo apoyo general y eventualmente apoyo legal a las participantes. Desde el 2018 hasta el 2020, se desempeñó como abogada en el Proyecto TERE de la Casa Juana Colón en Comerío, como recipiente de la Beca Charles Hey Maestre que otorga la Fundación Fondo de Acceso a la Justicia. Actualmente, continúa ofreciendo los servicios del Proyecto de manera voluntaria a mujeres de escasos recursos de Comerío y pueblos limítrofes.

*** Maestra, Feminista y defensora de los Derechos Humanos. Posee un bachillerato en Educación Secundaria, con concentración en Estudios Sociales, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey. En el año 2010, finaliza una Maestría en Arte con la especialidad en Estudios de las Mujeres y el Género, de la Universidad Interamericana. En los años 2000 al 2002, laboró como profesora de Historia, en la escuela Superior Juana Colón de Comerío. Desde el 2002 al presente labora como profesora de Historia y Sociología en la escuela Superior Miguel Meléndez Muñoz en Cayey. En el 2010 laboró de forma voluntaria en la Casa Juana Colón Apoyo y Orientación a la Mujer, Inc. ofreciendo orientaciones, canalizando servicios a mujeres al igual que talleres. Del 2012 a enero del 2021 ocupó diversos puestos de la Junta Directiva . Actualmente es la Directora Ejecutiva.

  1. Esta referencia es vivencial, no obstante, para una lectura sobre el nivel de pobreza en los municipios véase Osman Pérez Méndez, En 30 municipios el 50% o más de las familias viven bajo el nivel de pobreza, PRIMERA HORA, 13 de mayo de 2018, https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/notas/en-30-municipios-el-50-o-mas-de-las-familias-viven-bajo-el-nivel-de-pobreza/. 
  2. Situación por municipio, EL NUEVO DÍA, https://huracanmaria.elnuevodia.com/2017/municipio/comerio/ (última visita 5 de abril de 2021).
  3. Donativo recibido por la hija y familia de la Sra. María Teresa Vázquez quien fuera fundadora de Casa Juana Colón.
  4. Véase LUIS ESTRELLA MARTÍNEZ, ACCESO A LA JUSTICIA: DERECHO FUNAMENTAL (2017
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